jueves, 9 de abril de 2009

En la madrugada del Jueves Santo

Ahora, en este mismo momento, habrá mujeres en Aldea que estarán velando tu imagen en el improvisado huerto de Getsemaní. Aún no ha cantado el gallo, y aquí estamos Tú y yo, en la madrugada de este Jueves Santo.

Estoy enfermo, tengo fiebre, y voy a tener que dar por concluidas mis vacaciones. Necesito estar en casa, y necesito sentirte cerca. En mitad de mi febril delirio, he dado un repaso a las gentes que han pasado por mi vida, y la aplastante mayoría han sido como estrellas fugaces. Amistades que prometían y que mi melancolía apartó de mis senderos. Sabemos Tú y yo, Señor mío, que no podía ser de otra forma... pero cuando se está enfermo el alma es campo abonado para la tristeza. Siento tu tristeza de las horas de Getsemaní, y la hago extensiva a mí; espero también el consuelo del ángel, y es algo que te envidio de todas veras. No, Señor, en esta hora de sufrimiento Tú eres el ángel que me coge más cercano. Que venga pronto tu consuelo, en esta hora de Getsemaní, en la cual Tú precisas asimismo el mayor de los consuelos.

Oímos el canto del gallo, y por la falda del Monte de los Olivos destellan las antorchas de los que vienen en tu busca. Ves mis ojos entornados por el sueño y la fiebre. Tengo el paladar como piedra pómez. Estoy lejos de casa y lejos de Aldea, donde ya estarán empezando a rezar el rosario de la aurora. El gallo canta de nuevo, y a pesar de tu tristeza encuentras momento para infundirme esperanza. ¡Cuánto amas a éste tu indigno siervo! Toda la vida amándonos, incluso en los momentos en los que trataron de convencerme de que no me amabas. ¿Y qué más da el sufrir del cuerpo, las ocasiones perdidas, los rostros ausentes? Mi vida se sostiene con tu amor. Muchas veces, en noches como ésta, te supliqué que me dispensaras del trance de vivir... y no prestaste oído a mis súplicas. ¿Por qué, Señor mío, has hecho de mí lo que soy? ¿Por qué no me avisaste del profundo cariño que siento hacia mí por conducto de mi alter ego, el jardinero de las nubes? Te compadeciste de mí y me mostraste los colores de la ilusión cuando ya daba por perdida toda esperanza. Me diste el cariño de las gentes cuando ya mi corazón se había replegado sobre sí mismo. Y me dijiste: "Reparte tú también cariño. Estoy ahora contigo como cuando tu vida era un erial. No pienses en las equivocaciones del pasado; piensa que el presente es limpio, y en el mismo encuentras una oportunidad para comenzar de nuevo. Tú sentimiento es aquí y ahora. Sabes que no me gustan que me hablen del porvenir". Y tienes razón, amado Señor: como escribió Vicente Alexandre, llamamos así al porvenir porque nunca viene; sólo nos queda el presente. Ahora estoy enfermo, pero siento tu amor y el de muchas personas... Éste es mi presente; ésta es mi vida entera.

Ya las antorchas del Prendimiento nos rodean. No son las antorchas de la razón y el conocimiento. Arrojan fuertes destellos en la penumbra del crepúsculo matutino. Pero el amor, aunque sus brillos no sean tan cegadores, es capaz de incendiar toda la tierra y los corazones de sus moradores.

El jardinero de las nubes.

5 comentarios:

judith dijo...

amigo. sinceramente espero que te mejores. Las gripes no son eternas. Y si te sirve de consuelo tienes mi amistad eterna aunque nos separe una lejana frontera. Pero es un carino sincero. Muchos amigos son como las abejas, nos acompanan en un determinado momento en el camino. Pero aquellos que son solidos siempre estaran presente con nosotros. Aunque sean muy pocos.Por eso dicen que los amigos autenticos son como angeles que se se presentan en el viaje de la vida. Y tu tremenda fe en Dios te ayudara siempre, porque el es nuestro mejor amigo y siempre estara alli para escucharnos.

medianoche dijo...

Oye jardinero de la esperanza, tu texto es nítido así como tu alma, claro como tu amor a Dios, sabes mis ojos se humedecieron al leerte, estoy mirándote desde lejos y nunca te sientas solo, dios esta a tu lado y yo desde esta lejanía me siento tu amiga, te curaras pronto así será.

Felices Pascuas.

Besos

sonrisa dijo...

Jardinero, hoy leerte ha sido “especial”, pues tu tristeza la he unido a la mía y el efecto, no ha sido demasiado agradable.
Pronto estarás bien y te darás cuenta de lo que vales: Tienes un Universo por el que han pasado unas cuantas Estellas fugaces, pero deberás también valorar que en ése universo hay un montón de “estrellas casi invisibles e inmóviles”, que estamos contigo de forma incondicional, nos aportas mucho, nos haces mucho bien, de eso puedes estar seguro. Ojála y ésto te ayude a sentirte mejor de tu tristeza al menos, y seguro que si mejoras tu estado anímico, tu enfermedad también mejorará.
Espero de corazón que todo pase pronto, otras veces ha pasado. Tu al menos te puedes refugiar en Dios, lo conoces, te conoce y sabes amarlo… yo no me atrevo ni a mirarle a los ojos.

luis guillermo dijo...

getsemani, enfermedad del cuerpo, del alma. más nuestros dios nos da siempre una mano amiga, un corazón para refugiarse. amigo jardinero, que el rocío sea propicio para tu buen jardín. jardín de rosas y espinas, bellas, dolientes, reparadoras. eres un gran monje mi estimado jardinero, tu sencillez de corazón, tu pequeñez, es agradable a dios, el nos sana.
bien amigo jardinero de las nubes

Anónimo dijo...

El texto aqui es una charla con Cristo Jesus, de agradecimiento por su amor. Otra cosa, la vida es un regalo, desear a si mismo la muerte es no apreciar el regalo. Jesucristo salió victorioso de la prueba que satanas le impuso y fue una dura prueba esta última que fue para comprarnos de regreso a Dios, para intermediar por nosotros. Asi que es mejor amar la vida. Besitos.