martes, 9 de diciembre de 2008

La expedición ornitológica (IX): Milán


A la llegada del verano, me produjo no poca conmoción ver a mi maestro despojado de sus sempiternos harapos y con la barba y el cabello adecuadamente recortados. Sus ojos seguían mostrando rastros de melancolía, pero su figura (vestido con un traje como Dios manda) había adquirido una agilidad y una elegancia hasta ahora ausentes en él.

En cuanto a mí, me había dado al estudio ese curso escolar de un modo tenaz, con el estímulo del viaje que íbamos a realizar durante el verano. Los resultados en los exámenes habían sido inmejorables; nada me impedía, pues, disfrutar de tan maravilloso viaje.

Hicimos nuestra primera escala en Milán, al objeto de entrevistarnos con Rinaldo Bompiani, el más afamado editor de la faja septentrional de Italia. Mi padre lo conocía desde hacía muchos años, y es ocioso explicar el recibimiento que nos brindó el buen empresario. Su entusiasmo fue parejo con el nuestro al referirle mi padre el proyecto editorial que traíamos en mente. Ciertamente, aún no había sido publicado un tratado que se pudiera calificar de óptimo sobre la especialidad de Genaro y que hubiera asimismo pasado por la imprenta de Rinaldo Bompiani.

Se nos fue casi todo el día discutiendo la estructura y contenido de tan ambiciosa obra. Al principio, le había costado explicarse a Andolini, pero al final acabó cautivando al editor con su mucha sapiencia.

El contrato se formalizó en un café cercano a la plaza del Duomo. Bompiani nos informó que iba asimismo a procurarse los servicios de un dibujante para que emprendiera viaje con nosotros, puesto que –argumentaba Bompiani– la obra tendría mayor tirada editorial si contaba con abundantes y bellas ilustraciones. Asimismo, se pensó en la adquisición de unas buenas monturas para el viaje y en las provisiones necesarias.

Mi padre regresó a Ancona al día siguiente, confiándome a la tutela de Andolini. Ya se nos había agregado Alberto Roncalli, el dibujante del que nos había hablado el editor, y esa misma mañana partíamos a uña de caballo hacia el lago de Como para dar inicio a nuestra laboriosa tarea.

CONTINUARÁ…

El jardinero de las nubes.

1 comentario:

rosario dijo...

El tenia un mundo por descubrir a pesar de su melancolía y tu otro mas intenso, espero por los siguientes capítulos la trama recien comienza.

Besos