jueves, 11 de diciembre de 2008

La expedición ornitológica (XI): Verona




Permanecimos cerca de cuatro días en aquellos deliciosos parajes. Semejante demora temporal comenzó a inquietar a Genaro, habida cuenta de que el verano se sucedía rápidamente y aún no habíamos completado ni la décima parte del programa original. Enfilamos con inusual premura el camino hacia Verona.

Nuestra estancia en tan hermosa ciudad se redujo a una sola tarde. Sólo nos dio tiempo a darnos un garbeo por la imponente plaza del Brà y a visitar el anfiteatro que desde el centro de la misma plaza se erige como el principal símbolo monumental de Verona. Tampoco debíamos marcharnos de la ciudad sin contemplar la fachada de la casa que la tradición atribuye a Julieta, la entrañable heroína de la tragedia de Shakespeare. Forzoso me resulta confesar que después de haber admirado tanto en mi imaginación a la bella hija de los Capuleto, me hubiera hecho inmensamente feliz ver su rostro angelical surgiendo por encima de la baranda del balcón. Mi pecho se llenó de suspiros; una fortuita melancolía de juventud me lo oprimía como entre tenazas. Entonces hube de solicitar a Andolini un rato de soledad para dar libre curso a mis cuitas, deseo que me fue puntualmente concedido.

Me encaminé, pues, al cercano puente Nuovo y observé extasiado cómo las ondas del río Adigio se teñían con el rosa del atardecer. Era uno de esos instantes en los que me hubiese agradado tener a mi lado a una Julieta, pese a mi temprana juventud. Mi corazón estaba ansiando amar, y eso me llevaba en ocasiones a impacientarme por no haber encontrado todavía a una joven que llenase mi mundo de nuevas fantasías. En este estado de ánimo, me dirigí a grandes zancadas a la posada en la que teníamos pensado hacer noche.

CONTINUARÁ…

El jardinero de las nubes.

3 comentarios:

sonrisa dijo...

Me sabe a poco, pero sé esperar. Me da la sensación, YA SIENTO, (no son sensaciones), que este relato lo voy a disfrutar doblemente: Literaria y geográficamente: Milán, Verona, espero más sitios Venecia, Livorno..... Espero no equivocarme (El placer literario lo pones tú, el del recuerdo por estas ciudades lo siento Yo) Gracias.

rosario dijo...

Pues, ya sale tu feta romántica, tu juventud se llena de flores de nuevas sensaciones , y quien no… pensando en la bella y recorriendo una ciudad tan llena de historia seguro que tu corazón latirá con más fuerza a partir de tu descubrimiento.

Besos

Anónimo dijo...

Es un placer esta historia ya lo he dicho. No me sorprende esa inquietud tuya pues tan joven es lógico. Ya sigo el siguiente. Besito.